Our Love Has Always Been 10 Centimeters Apart: cuando amar también significa no avanzar
- Catherine Gargurevich
- hace 14 minutos
- 3 Min. de lectura
Hay historias de amor que no hablan de grandes confesiones ni de gestos épicos, sino de silencios. De palabras que nunca se dicen. De esa distancia mínima —aparentemente insignificante— que, sin embargo, se siente insalvable. Our Love Has Always Been 10 Centimeters Apart es precisamente eso: una historia sobre lo cerca que dos personas pueden estar… y lo lejos que pueden sentirse al mismo tiempo.
Este anime no intenta sorprender con giros dramáticos exagerados. Su fuerza está en lo cotidiano, en lo no dicho, en esa tensión emocional que cualquiera que haya amado en silencio reconoce de inmediato. Aquí, el romance no se construye desde el “¿se gustarán?”, sino desde el “¿por qué no se atreven?”.

Una historia donde el conflicto es interno
La trama sigue a Miou Aida y Haruki Serizawa, dos estudiantes de secundaria unidos por una amistad cercana, casi inseparable. Comparten tiempo, confidencias, risas y una evidente conexión emocional. Ambos están enamorados del otro. Ambos lo saben. Y aun así, ninguno da el paso final.
El conflicto de la serie no está en un rival amoroso ni en circunstancias externas imposibles, sino en algo mucho más real y doloroso: el miedo a cambiar lo que ya existe. Ese temor a que una confesión rompa el equilibrio, a que un “te quiero” mal dicho destruya una relación que se siente segura.
Los “10 centímetros” del título no son físicos. Son emocionales. Representan esa barrera invisible que levantamos cuando amar implica arriesgar.
Miou y Haruki: dos formas distintas de callar
Miou es reservada, introspectiva, emocionalmente cautelosa. Ama profundamente, pero prefiere proteger ese amor antes que exponerlo. Para ella, no confesar es una forma de cuidado: cuidar al otro, cuidar la relación, cuidarse a sí misma.
Haruki, en cambio, es más expresivo, más abierto, pero igual de inseguro. Su silencio no nace de la frialdad, sino del miedo a no ser suficiente. A no estar a la altura de lo que siente. A perder ese lugar especial que ya ocupa en la vida de Miou.
Ambos se quieren, pero ninguno se siente listo. Y ese desajuste emocional es el corazón de la serie.
El peso del tiempo y las decisiones
A diferencia de otros romances escolares, Our Love Has Always Been 10 Centimeters Apart introduce un elemento clave: el paso del tiempo. La historia se sitúa en un momento donde la secundaria está por terminar, y con ella, una etapa de la vida.
Las decisiones postergadas empiezan a pesar. No decir lo que se siente ya no es solo una elección emocional, sino una renuncia silenciosa. El anime muestra con delicadeza cómo las oportunidades no siempre se pierden por falta de amor, sino por exceso de miedo.
Aquí, el crecimiento no viene de ganar o perder el amor, sino de aprender a enfrentarlo.
Un romance íntimo, no idealizado
Uno de los grandes aciertos de esta serie es que no idealiza el amor juvenil. No lo convierte en algo grandilocuente ni melodramático. Al contrario: lo presenta como algo frágil, torpe, lleno de dudas y contradicciones.
El anime entiende que amar no siempre es avanzar. A veces es quedarse quieto. A veces es observar. A veces es proteger. Y a veces, tristemente, es dejar pasar.
La narrativa es pausada, introspectiva, casi contemplativa. Cada episodio se siente como una conversación pendiente.
Un cierre honesto
Con solo seis episodios, Our Love Has Always Been 10 Centimeters Apart logra algo difícil: cerrar su historia sin traicionarse. No fuerza resoluciones artificiales ni promete finales perfectos. Ofrece, en cambio, una conclusión coherente con todo lo que ha construido: crecimiento emocional, aceptación y madurez.
No se trata de si el amor “gana” o “pierde”, sino de qué aprenden los personajes sobre sí mismos al enfrentarlo.
Por qué esta historia conecta tanto
Porque habla de algo que casi todos hemos vivido. Ese amor que estuvo cerca, demasiado cerca. Esa persona con la que “casi” pasó todo. Esa relación que quedó suspendida en el tiempo, no por falta de sentimiento, sino por falta de valor.
Our Love Has Always Been 10 Centimeters Apart no busca consolar ni dramatizar. Busca reconocer. Decirnos que no estamos solos en esas historias incompletas que también forman parte de quienes somos.

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