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Kimetsu no Yaiba: historia fuera de serie


Próxima a iniciar la segunda temporada, volví a ver la primera temporada de Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer).


Este anime tiene uno de los mejores primeros capítulos que he visto hasta ahora, y la historia atrapa de principio a fin.


Una de las razones, a mi entender, tiene que ver con una historia bien construida y una animación fuera de serie. Pero la más importante, son sus personajes.


La relación Tanjiro y Nezuko es de lo más dulce a pesar de toda la situación. Y a medida que te vas introduciendo en la historia, llegas a quererlos tanto como a tus propios hermanos. En la misma línea está la ternura de Zenitsu, aunque debo admitir que de tanto en tanto sus gritos y lágrimas me desesperan.


De los pilares prefiero, como no, a Giyu Tomioka y a Shinobu Kocho. Son personajes tan diferentes que te atrapan. Espero mucho de ellos.

Pero mi favorito desde el primer momento de su aparición es Inosuke Hashibira. Él encaja perfectamente en mi tipo favorito de personaje de anime: explosivo, gritón, con ideas claras y sin miedo a lo que venga (ya hablaremos de Bakugo).


En los últimos capítulos de la primera temporada, cuando presentaron a los pilares, conocí a un nuevo personaje y me dije "será tu nuevo favorito". Kyōjurō Rengoku, con su imagen brillante, me enganchó desde el minuto uno hasta la película...


Sobre la misma no tengo nada que criticar. Es buenísima desde todo punto de vista (historia, animación, personajes, etc.) adoré como nunca la relación de Zenitsu con Nezuko. Hasta que llegó LA SECUENCIA...


Si no has visto la película, te la recomiendo. Si ya viste todos los spoilers antes, igual. Solo diré que no vi ningún spoiler antes de la película, y los últimos 15 minutos lloré como magdalena.


¡Rengoku, te voy a extrañar!


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